lunes, 2 de julio de 2012

sonetos de amor


El viento sopla a los compas
De una orquesta inflamada
La interpretación herida  que escapa de un violín
Sobre las calles gélidas al final del otoño
Llaman a enfrentar nuestras miradas
Distantes… disimuladas
Y nuestras mentes se congelan
Haciendo… el tiempo más eterno
La ecuanimidad  de lo que uno espera
Palabras intentadas… Conversaciones trabajadas
Quedan tapadas… por imágenes inmortalizadas
De  algún momento… dos desconocidos vivieron
Se muestran punzantes… Mostrando al descubierto que el pasado y el futuro alguna vez quisieron ser amantes
Frente al inclemente presente
Ser narradores de una historia sin destino
Para terminar antes de lo que uno prevé
No se puede saber el final de lo que el poeta escribe
No se puede ser blanco si se está marcado
Ni se puede confundir a la luna con el sol
Pues no se puede diferenciar si lo que hubo fue amistad o amor
Y en ese momento eterno
Uno deja a la indiferencia ser su patrón
Y cada uno sigue caminos aislados
Repasando sobre el efecto del pasado
Sobre el brillo delatador en aquella mirada
Miradas de dos desconocidos encontrados
Bajo el frio otoño
Profesando a lo lejos… volver la realidad
Junto a El sonido del aquel violín lamentado
Continuando al paso desanimado desistiendo al ligero rastros

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